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Entrevista a nuestro decano, Luis Calandre

¡Buenos días, traductores!

El martes contamos con la colaboración del decano de la Facultad de Artes y Comunicación de nuestra Universidad, Luis Calandre. Esperamos que disfrutéis con la entrevista, porque nos aportó muchos datos interesantes sobre los Laboratorios en los que todos trabajamos y sobre su opinión de la Agencia de Traducción Solidaria. Desde aquí, queremos agradecerle una vez más su amabilidad.

-¿Puede hablarnos un poco de cómo ha llegado a ocupar este puesto y cuánto tiempo lleva ejerciéndolo?

Sí. Llevo casi cuatro años y medio. Primero hice una carrera académica y me doctoré hace muchos años. Después, conseguí una plaza de profesor asociado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Complutense, donde estuve algunos años dando clase y, posteriormente, me fichó una agencia de cazatalentos para venir aquí, a ejercer las funciones de decano. Tras trabajar en el sector privado más de 17 o 18 años, compaginé mi vida profesional con mis intereses académicos en la docencia y, al final, me ofrecieron dedicarme a ella a tiempo completo, que es lo que me gusta y lo que a cualquier persona que tenga un poco de juicio debería gustarle (risas).

-¿Qué opinión le merece la Agencia de Traducción Solidaria y cómo la percibe con respecto a los otros laboratorios de la Universidad? 

Una de las cosas que decidimos poner en marcha hace ya algunos años fueron laboratorios que replicaran los entornos profesionales, donde los estudiantes pudieran aprender este tipo de competencias. Una de las decisiones que también tomamos fue que existiera un laboratorio dentro de cada área de conocimiento, es decir, que no sólo existiera un periódico y una radio sino que, además, hubiera una televisión, etc. Estudiando los diversos ámbitos de conocimiento, vimos si había o no un laboratorio. Por eso se creó la Agencia de Traducción Solidaria, si no recuerdo mal, hace tres o cuatro años, corregidme si no es así. El objetivo era, y siempre ha sido el mismo para todos los laboratorios, replicar los entornos profesionales. ¿Cómo se lleva esto a cabo? poniendo a cargo del laboratorio a alguien que conozca bien estos entornos y encontrando clientes que demanden trabajos profesionales. En esta cuestión hay que andarse con cuidado para que no se haga competencia desleal a través de la oferta de servicios gratuitos cuando los clientes, a lo mejor, demandarían estos servicios de forma profesional y retribuida. Yo creo que, en ese sentido, la Agencia de Traducción Solidaria lo está haciendo muy bien. Por eso, se pone también el apellido de solidario, para que busque clientes que no podrían permitirse o que nunca soilcitarían este tipo de cuestiones profesionales y que, en cambio, sí lo solicitan a una universidad, entendiendo también que el nivel de calidad del trabajo, que intentamos que sea muy alto, no deja de ser amateur, universitario. Yo creo que se han conseguido cosas muy interesantes. Creo que Celia Rico, además, la dirige muy bien, y que vosotros, los estudiantes, estáis muy involucrados.  Me gustaría que hubiera mas estudiantes, hay los que hay, pero los que sois os involucráis mucho y estáis muy comprometidos. Al final, pensad que no sólo se trata de que aprendáis a trabajar en entornos profesionales y de que adquiráis estas competencias, sino de que generéis un portfolio de trabajos. Con la Agencia de Traducción Solidaria se supone, y creo que así se hace, que los trabajos que realizáis tienen la entidad suficiente. Son trabajos profesionales, son para empresas reales (ONG o instituciones que están ahí fuera en los sectores) y que os permiten demostrar con la praxis, con el trabajo que habéis realizado, que tenéis esas competencias y, por supuesto, esos conocimientos teóricos que os diferencian del resto de estudiantes de Traducción.

-En cuanto a la Agencia de Traducción Solidaria, ¿se le ocurre alguna iniciativa para que alcance mayor repercusión?

Bueno, no sé si queremos que alcance repercusión. Los laboratorios no están pensados para que se genere notoriedad, sino para que adquiráis las competencias profesionales y para que os sirvan para la creación de un portfolio. La repercusión está muy bien, pero no es un objetivo. Sería un objetivo lateral, indirecto, una consecuencia complementaria. Yo lo que sí creo es que debería tener trabajos de mayor entidad. A mi me gustaría que hubiera más clientes, más ONG,  una mayor diversidad de trabajos, que luego os patrocinaran, os promocionaran y que, a lo mejor, os llevaran de viaje a algún sitio (en este momento, todas pensamos ¡ojalá!). Imaginad: necesito a alguien que haga interpretación y que vaya a Bruselas a interpretar. Eso no sería por la repercusión, sino por la entidad de los trabajos que os solicitaran. Esto es lo que creo que debería ser el paso siguiente. Luego ya si se genera visibilidad, pues genial, pero no sería el objetivo. La meta es que los trabajos que se encarguen sean de mayor entidad para que vosotros podáis tener experiencias mejores aún.

-¿Sabe si nuestra Agencia es pionera o si existen otras organizaciones similares en otras universidades?

Hasta donde yo sé, es la única que existe, pero también es verdad que no he hecho un mapeo de todas las universidades público-privadas que ofertan el Grado en Traducción (risas). No existen, que yo sepa, en Madrid, pero no os lo puedo decir a ciencia cierta. Si existe alguna es marginal. De hecho, celebramos hace poco el I Congreso de Medios Universitarios (las que suscriben esta entrevista asistieron) para entender bien cuál es la experiencia del resto de universidades. Invitamos a todas las universidades que pensábamos que tenían laboratorios de medios, vinieron muchas a contarnos sus experiencias en radio, en periódico, en televisión, pero no acudió ninguna a contarnos su experiencia en Traducción. Eso no significa que no existan, pero creo que si las hay lo tienen muy escondido, porque no nos hemos enterado ninguno (risas).

-¿Está en contacto o has trabajado con alguna otra agencia u organización solidaria?

¿De Traducción? Yo, personalmente, no.

-¿De otro ámbito?

Con ONG y con instituciones solidarias, con muchísimas. Pensad que es uno de los ejes fundamentales de nuestro modelo académico: los valores y la ética, y más en estos tiempos que corren. Hay una cosa que a mí me gusta mucho, una iniciativa que se implementó hace algunos años, que es el Social Progress Index, que trata de medir el índice de desarrollo social de las economías. Persigue ser un índice paralelo o alternativo a los índices de medición de desarrollo económico tradicionales, a saber, el PIB o el GDP, en su acrónimo anglosajón. Esto lo que mide es el desarrollo social: el índice de pobreza, de educación, de apoyo a las clases más desfavorecidas, de acceso a los bienes de necesidad básica (agua, sanidad, etc). Lo desarrollaron, por cierto, unos economistas que se cambiaron al lado oscuro (risas). Lo que dicen es que se puede medir el índice de desarrollo económico sólo por el crecimiento, que es, al final el de las industrias, y lo que mide el PIB. Hay que tener en cuenta otra serie de cosas. Tanto creo en esto que pienso que deberíamos ser una de las universidades que participen en el desarrollo de ese índice. Esto se hace teniendo en cuenta que la sostenibilidad del mundo o este tipo de iniciativas, más solidarias que económicas, deberían ser unos de los ejes fundamentales. Por esta razón, trabajamos con muchas instituciones, como ONG en otros laboratorios (como publicidad, en la agencia de eventos). Además de esto, queremos colaborar no sólo con ONG, sino con organizaciones que entienden que el desarrollo de los países no tiene q ver sólo con el crecimiento económico tradicional, sino con otra serie de cosas que se pueden dejar de tener en el radar. Creo que es una competencia específica importantísima para los estudiantes más aún, insisto, en estos tiempos que corren, en los que sólo se habla de corrupción y de falta de valores. Al final, será lo que os diferenciará. Es triste que, en el momento actual, saber inglés os diferencie en España, cuando es algo que debería ser un bien higiénico, básico, del que partir para hablar otro idiomas. Sin embargo, todavía sigue siendo un factor diferenciador. Ahora, otro factor que podría entrar en juego es que fuerais éticos, que tuvierais valores, porque el resto parece que no los tiene.
Sí que pensamos, por tanto, que deberíamos trabajar más con este tipo de instituciones y a mí, personalmente, me encanta que uno de los laboratorios de la facultad se haya orientado, en su nombre y en su origen, hacia lo solidario.